El disco nuevo 2013 de La Hermana Menor Todas las películas son de terror para todos los que no viven en Uruguay y por lo tanto no pueden comprarlo y además está carísimo igual pero bueno acá está en torrent y buena calidad para bajar o descargar según google:
La insistencia como arma predilecta de persuasión; la pereza como antídoto infalible contra la rutina.
La fauna en Núñez
Un perro pequeño y negro que levanta su pata en el escalón de fumar todas las mañanas, creyendo que marca su territorio, sin saber que lo comparte conmigo. ¿Cuántos más creen que es suyo?
Una mariposa que intenta despegar desde el pleno cemento de Pedraza; no lográndolo, se empeña en una danza irregular que a veces alcanza unos centímetros pero vuelve a caer al frío del pavimento. Autos, camiones, transeúntes, todos pasan a otra velocidad a centímetros de su vida que se extingue. De repente, deja de moverse. De repente, el viento hamaca sus alas inertes.
Unas palomas pastando en el gran tacho de basura barrial, dispersándose cuando alguien se acerca a revisarlo también, en busca de lo mismo. Las palomas no temen a los bólidos ni a los hombres, más bien los desafían.
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Pequeñas peripecias de Laureano en el mundo – Capítulo 3
Resumen de lo publicado:
Amanece en las afueras de un barrio de casas bajas y jardines al frente. Laureano nace al día nuevo con una excitación infrecuente, la tarde anterior había recibido el cuadro para el que posó tanto tiempo, tanto esfuerzo y el cuadro que venía a colmar las expectativas de un salón grande y vacío que ahora iba a tener ese detalle señorial como una merienda o un desayuno en loza etrusca.
Feliz estaba Laureano y se percata de un detalle que tendrían que haber visto ese detalle muy lindo el cuadro casi espejo natural aunque en pose y el arco iris vulgar no importa tanto pero ese detalle, ese detalle.
Laureano que sale a la carrera; Laureano que se pierde y pregunta y le responden y transita así calles y lomas y burros; Laureano que llega a la parada de colectivos y desespera de ver pasar tantos haciendo caso omiso a su presencia y a ese brazo que se estira con fuerza; la vecina que aconseja taxi y allí va Laureano por calles de ripio y descampados paisajes arrimándose a la ciudad.
Cuando la altura de los edificios era ya insondable para él “acá nomás está bien” dice y saca de su bolsito las monedas necesarias para costear el periplo.
Llega de noche, intuye no haber traído en su riñonera de cuero ajado la dirección del artista. Porque iba a buscar al artista cuyo detalle en su cuadro consternaba tanto porque si vieran ese detalle, cómo no salir apurado al mundo desconocido sin la dirección del pintor total es cuestión de preguntar para encontrarlo porque ese detalle no se puede dejar así, que tanto.
-Linda ciudad-dijo en voz alta, aunque susurrando.
(Por Ariel Verdún)
Fábulas Infinitivas II - Tus Hojas
Ejercicios que buscan alegrar el paso de marchas y contramarchas. Una plaza.
La vereda violada desde abajo por raíces emergentes. Baldosones rasgados
de otros tiempos, otras huellas. El otoño sepia de fotografías antiguas en la
ropa, el cielo, la seriedad. Y las hojas.
Hojas que presumen morir cayendo en lento vaivén buscan el calor, la
compañía de otras hojas como un ritual de entrega colectiva, de póstuma
comunidad.
Enrique intuye los atisbos de la emoción incluso antes de cruzar la calle que lo
deposita en la vereda de su plaza, el parque conocido. Las veredas regadas de
hojas vestidas en toda la tonalidad del marrón, esparcidas para ocultar el gris
cemento de las baldosas.
El ritmo de sus pasos cranch crash pisar con la punta del zapato frash y apoyar
el talón con fuerza grish ubicar con la mirada un montículo sabroso de hojas
sprash crash trash roshrash volver detenerse un instante e impulsarse con
envión frasssshhhh tocar incluso el pasto donde el colchón se suaviza y el
ruido se acopla en blush plam clamss y con un saltito retomar la senda del
trash y el crahs cranch grinch czisss.
Y entonces el lamento.
Una nítida expresión de dolor, un lamento perceptible entre la disfonía sonora
de hojas muertas que gritaba la pena del lastimado que no puede remediar el
sufrimiento de un peso que lo aplasta sin sentido, sin preguntar.
Una angustia ese lamento.
Y Enrique que primero es la quietud en el pavor, la vergüenza alrededor porque
alguien tiene que haber escuchado ese dolor, ese reproche que nació del dolor,
quizá del quiebre de una hoja que grito sus ayes para que sea escuchada.
Luego de la quietud inicial, agacharse y buscar. Buscar en un cementerio de
hojas la hoja que sufre como ninguna, la hoja que no se agota en el silencio del
crash y el grinch ajenos.
En cuclillas tocando hojas, separando con cuidado cada una. Alguno que
pasa y mira a Enrique que seguro perdió plata, a Enrique que pobre se le cayó
algo, a Enrique que llora porque no encuentra lo que busca y sufre perder ese
sufrimiento perdido entre tanto silencio, a Enrique que es lágrima pura y alguien
que se ofrece a remediar la pérdida con una moneda, una golosina y no hay
caso, porque no saben porque llora Enrique y que pena no saber pero no es la
pena de Enrique que sabe, Enrique que sabe pero no encuentra.
(Por Ariel Verdún)
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Fábulas infinitivas
Y además la música (I)- HOY: Ringo, el primero
I'd like to be under the sea
in an octopus' garden in the shade
Fue el primero en nacer, el primero en tocar, el primero en vivir de la música, el primero en tener una banda consolidada, el primero en abandonar a los Beatles y el primero y único en volver.
Ringo Starr fue el mejor baterista del mundo. Nació en Liverpool, tuvo una salud precaria durante su infancia, un día se compró un tambor y años después era un reconocido baterista del circuito under de la ciudad.
Cuando los Beatles todavía no eran los Beatles, Ringo ya tocaba de manera profesional y había logrado cierta fama en Liverpool con "Rory and the Hurricanes", la banda skiffle en la que tocaba. Les costó a los muchachos, pero finalmente pudieron reclutar a Ringo para la banda. Con él, la formación sería definitiva y haría historia.
Lo que no se cuenta mucho es que Ringo, además de ser el último en ser beatle, también fue el primero en abandonar la banda. Durante las épocas en que grababan el Álbum Blanco, las tensiones entre los miembros de la banda eran insoportables, todos habían dado rienda suelta a su ego y se peleaban constantemente. Entonces Ringo agarró y se fue a la mierda después de putearse con Paul; resulta que McCartney había regrabado algunas partes de batería grabadas por Ringo. Fueron dos semanas de ausencia. Se fue a la isla de Cerdeña y compuso "Octopus' Garden", su más bella canción. Lennon le escribió para que volviera. McCartney le mandó un mensaje que decía "Sos el mejor baterista del mundo". Harrison le llenó la batería de flores el día en que finalmente regresó. Pero la banda no era lo mismo. Un par de años después grabarían su último disco, Abbey Road, prácticamente sin verse ni cruzarse. Luego, McCartney anunciaría públicamente su alejamiento de los Beatles, primereando a Lennon, que quedó masticando ira, y la ruptura sería definitiva. Pero Ringo lo hizo primero.
Se dice que en los años que duraron los Beatles, apenas diez sesiones tuvieron que ser interrumpidas por errores de Ringo. Vayan estas líneas para el mejor baterista del mundo, que supo arreglárselas para estar a la altura de las estrellas y ganarles de mano casi siempre.
Y además la música...
(Por Nico)
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Y además la música
Fábulas infinitivas - El papelito
Caminar
mirando el suelo sin esperar que algo suceda y de repente el papelito. La
atención al doblez, a la búsqueda de la perfección como llamado de atención
para diferenciarse de otros elementos que mas tenían que ver con la suciedad
del suelo que con el papelito, allí tan tranquilo.
Era
cuestión de agacharse y recogerlo, en plena ebullición y tránsito agacharse y
detener el ritmo del mundo por un papelito, tan bien doblado.
Lo
agarré como se toma un objeto preciado, cuidando no lastimar sus bordes, las
misteriosas combinaciones de sus pliegues.
Echar
una mirada alrededor con un cierto dejo de vergüenza y complicidad, empezar a
marchar para contagiarme del torbellino de suelas tan igual a todos en el paso
y el redoble y el ritmo frenético del rumbo impreciso y tiempo perdido de
antemano, pero yo con el papel en el bolsillo de la campera que es más ancho y
por ende más cómodo para el transporte del papelito que así suelto albergaba la
esperanza de llegar intacto a su momento sublime, su clímax existencial como
papelito plegado para quien lo tomara y atesorara en el bolsillo de su campera,
tan cómodo bolsillo.
Andar
sin previsión de llegada porque el mundo ya se había modificado, ya no correr
para no perder el tiempo y la oficina y las reglas y esas cosas tan mundo
viejo, tan mundo heredado de presiones y sudores sin la calma de sentirse bien,
por un momento sentirse bien y feliz y el papelito.
De
vez en cuando lo palpaba para sentirlo allí, para saber de su abnegación a mi bolsillo y por
sentirme individual al poseer un tesoro sólo para mí, porque me estaba
esperando a mí entre la mugre y la omisión, a mí que nada era en un cúmulo de
pensamientos rutinarios como otros y ahora todo era el papelito y mi felicidad.
Yo
gigante por las calles pletórico de egoísmo individualista sospeché la
desesperanza de un mensaje equivocado, de un remitente ocasional que no era yo
y que comete el sacrilegio de interpretar un mensaje que no es para él,
acaparando un tesoro ajeno, un decir a otro que se interpreta mal, el mundo zumba
en la sospecha cuando se estaba tan bien; la sospecha.
Era
el egoísmo haciéndome olvidar el placer de cuadras lejanas ya, la eternidad
hace dos cuadras; el placer del hallazgo y el corazón palpitante lanzándose al
suelo sucio de basuras pero asomando su brillo en un papelito tan bien plegado,
tan perfecto, tan mío que no podía ser mío como esta pasión y el sentimiento de
significancia por descubrir aquel diminuto arcano de magias y epifanías y por
sentirme feliz, feliz aunque sea por unas cuadras, dichoso de mí. Feliz.
Con
la ceremonia que se requiere en estos casos, coloqué el papelito en la vereda,
cerca de un pañuelo descartable y una colilla aplastada.
(Por Ariel Verdún)
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Fábulas infinitivas
Pequeñas peripecias de Laureano en el mundo - Capítulo 2
No me conoces
vine ayer de Marte
soy un duende del parque nada más.
"Un duende del parque", Extremoduro.
Olvidado de las distancias, Laureano intuía la cercanía de la parada de colectivos. Dejando atrás baldíos , lomas, areneros y pequeños montes sabía que el destino estaba a la vuelta de la esquina, más o menos.
El mozo de la cantina le indicó con movimientos vehementes de sus brazos señalando puntos difusos en el horizonte y remarcando los datos necesarios para el éxito de la marcha al sitio en cuestión (“agarrás por esta y seguís un par de cuadras –brazo alzado hacia la izquierda-, tomá para allá –brazo hacia delante- y le pegás derecho una cuadra, UNA CUADRA, doblando pegadito a la esquina –giro de muñeca 90º- está el cartel de la vereda de enfrente, te cruzás –dedos índice y mayor emulando una caminata- y ahí lo esperás”).
Casi al borde del llanto y apremiado por un tiempo perdido que se estiraba y se escapaba sin remedio, luego de millones de esquinas llegó a la señalada y se dispuso a esperar el colectivo que lo llevara desde su comarca a barrios ajenos.
Levantando polvo a lo lejos se acerca el bólido, Laureano extiende su brazo en señal universal que obliga al conductor a parar.
Algo no funcionó como se espera, el micro pasó de largo ignorando orondamente las señas desesperadas de nuestro Laureano implorando su detención.
El mediodía encontró a nuestro héroe sentado en el umbral de la vereda pateando una piedrita blanca, con el sol de frente. Seis colectivos habían pasado ya repitiendo la conducta del primero y dejando a Laureano abrumado de preguntas y dudas.
La media tarde trajo otra opción desde la ventana de una casa frente a la parada; una señora se apiadó al duodécimo colectivo y le indicó a Laureano (“tomate un taxi querido”) otro medio para sus fines.
Revisó las monedas en su talego, comprobó que le alcanzaba para el gasto y se propuso parar un taxi. Fue entonces asaltado por una duda repentina: el procedimiento para detener un taxi es similar al que se usa para parar un colectivo, y si durante todo el día no le había funcionado para uno, cómo podría servir para el otro.
No funcionó.
El atardecer naranja trajo las resoluciones: como si fuese su última voluntad en esta vida, Laureano se puso frente a un taxi a suerte o verdad, esperando con este gesto decidir la suerte de su viaje, que bien podría haber sido permanente.
“Tenés el brazo muy corto, pibe”- le dijo el tachero por toda explicación.
Era de noche cuando llegó a la gran ciudad.
(Por el Ilustre Desconocido)
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Pequeñas peripecias de Laureano en el mundo
Bicho caprese o breve derrotero hacia la muerte de Don Fortunato
Anteayer vi que la albahaca del jardín había sido devorada por entes desconocidos. La albahaca del jardín fue devorada por bichos, seguramente, y los malvones corrieron la misma suerte. Los malvones, con lo salvajes que son, corrieron la misma suerte que la albahaca del jardín, perfumada, verde, lozana. Lozana era y ahora es despojos de lo que era, al igual que los malvones, que también eran lozanos y verdes y ahora son esqueletos vegetales y tristes. La tristeza que me produjo no puedo escribirla porque la tristeza no se escribe, se llora o se canta, pero no se escribe. (Mentira.)
Ayer revisé la albahaca para cerciorarme de que la tristeza era justificada, es decir, que había dejado de ser hermosa para convertirse en jirones de naturaleza. Y sí, jirones era y culpa de la naturaleza era, reflexioné luego. Entonces al acariciar una de sus hojas toqué algo que no era hoja ni lágrima, sino bicho. Bicho era feo era bicho sucio feo comedor de albahaca dado a la comida mediterránea bicho pesto bicho caprese. Le dije nomás te falta el queso y el tomate la concha de tu madre, ¿querés un poquito de aceite de oliva también? La madre del bicho andaría por ahí, lo dije fuerte para que me escuchara ella y los vecinos. (Alarde.)
Observé al bicho. Era como un cienpiés, como un gusano. Un bicho de esos que no se sabe cuál es la cabeza y cuál el cabo. Decidí interrumpir el ciclo natural, como buen ser humano, y lo arranqué con hoja y todo de la albahaca, pobre albahaca, asolada por las lluvias de verano y mi descuido. Entonces me erigí en juez, en verdugo, en testigo, en victimario, en dios. Una vez erigido, deposité al bicho en un frasco con una hoja de albahaca y lo consideré despacio, entregándome al goce abyecto que otorga el poder de capturar algo vivo. El bicho no intentaba escapar, sino que comía albahaca. ¡Oh bicho inconsciente del destino, necio y feliz bicho de las mil patas! (Evocación.)
Decidí no matarlo para perpetuar un acto de infinita grandeza que me haría famoso entre los justos. Pero lo mantuve cautivo durante horas para disfrutar de su encierro y de mi pequeña y secreta autarquía. Al cabo de un día, había devorado lo que quedaba de albahaca, el muy hijo de puta. Así que, poseído por renovados bríos y renovada crueldad, decidí recrear la inolvidable historia del tonel de amontillado. Yo sería Montresor y el bicho, Fortunato. Sin dudas, el acto más complicado de reproducir sería el más macabro, el último, el de las palabras fatales que pronuncia Fortunato al darse cuenta de que sería sepultado en vida por su amigo: "¡Por amor de Dios, Montresor!"; la dificultad principal consistía en la mudez del bicho. Avisado de esta imposibilidad, decidí recurrir a la imaginación: al tapar el frasco por última vez, oí con regocijo su trémula voz pronunciando la frase convenida, ahora consciente de su desgracia. Recordaré siempre el ruido sordo que hizo el frasco al caer en el tacho de basura. (Toc.)
Enceguecido por la sed de más sangre, averigüé en el vivero cuál sería el veneno más adecuado para exterminar todo rastro de los bichos gourmet. Me informaron que se trataba de orugas. Inmediatamente las imaginé mariposas y lloré. Vi su vida truncada por mi mano y lloré. Compré el veneno infalible y entendí que yo era Fortunato desde el principio. No pude más que pronunciar la consabida frase, temblando de pavor ante el asombro de la vendedora. (Desengaño.)
Al rociar el insecticida sobre la albahaca recordé al viejo Fortunato y pude verlo, ya mariposa, volando torpemente dentro de un frasco sepultura, en la soledad infinita del basurero municipal.
(Por Nico.)
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¡Gracias por tanta música!
Lávate paloma, con aire mojado, las patas y el pico
la pluma y el vuelo, volando, volando...
Lávate la sombra, luna distraída, con jabón de estrella
y espuma de nube, salina, salina...
Lávate las hojas, dormido verano, con agua llovida
y esponjas de viento, salado, salado...
El aire me lava, la luz me despeina, la traviesa espuma
me pondrá peluca de reina, de reina...
la pluma y el vuelo, volando, volando...
Lávate la sombra, luna distraída, con jabón de estrella
y espuma de nube, salina, salina...
Lávate las hojas, dormido verano, con agua llovida
y esponjas de viento, salado, salado...
El aire me lava, la luz me despeina, la traviesa espuma
me pondrá peluca de reina, de reina...
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Malambo Gambeta
De las profundidades de la Tierra surge un brote nuevo producto de cosechas abandonadas a la suerte del viento y la Madre Natura, vientre de miserias y milagros, despierta del letargo de lo milenario para parir un sonido: Malambo Gambeta.
La sangre recorre como un ínfimo río por las comisuras calientes de un parche ardiente que duele como el dolor de siglos en los ojos del esclavo que ronco clama con su grito: Malambo Gambeta.
Encerrados entre paredes, confundidos con el granito y respirando la cal que nos aferra a un sillón, resistimos a fuerza de un estallido que se hace música: Malambo Gambeta.
Bienvenidos a la experiencia.
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Anticipadas $21 mencionando esta web, $20 si no la mencionan.
Los esperamos para dar comienzo a otra saga tribal y efímera, pero nuestra.
Pequeñas peripecias de Laureano en el mundo - Capítulo 1
No no
pequeño ser
si tu mente se escapa tienes que parar
y aprender a vivir de lo que vos pensás
"Hola, pequeño ser", Pescado Rabioso.
pequeño ser
si tu mente se escapa tienes que parar
y aprender a vivir de lo que vos pensás
"Hola, pequeño ser", Pescado Rabioso.
Cuando entró en la sala de estar la aventura de cada amanecer había quedado atrás. El vértigo matutino con el que cada mañana era recibido por el mundo desde las cobijas que uno de estos días podrían ahogarlo, o precipitarlo al abismo de dos metros que separaba la cama del suelo, fue reemplazado por la euforia de la novedad.
Esa novedad era la causa de que esa mañana fuera diferente, no había necesidad de quedarse atascado en quehaceres rutinarios: la noche anterior había llegado a su casa el cuadro, retrato que se mandó a hacer (de perfil con el gesto napoleónico de la mano dentro del saco) para darle un aspecto señorial al comedor que solo contaba con una mesa, cuatro sillas y un sillón con mesita en un esquinero a lo lejos, sala enorme e inabarcable de una mirada.
Pero el cuadro estaba bien, en la pared sobre la cabecera de la mesa, aunque había un detalle que no le terminaba de cerrar mientras bebía su taza de café y se lavaba la cara con ella al mismo tiempo, tal era la excitación que le motivaba la contemplación.
Y sin embargo…
Se acercó tanto que parecía un espejo.
No recordaba haber pedido el cuadro tamaño natural; el detalle del arco iris al fondo tampoco había sido pactado.
Se vistió rápidamente, al borde de la crisis nerviosa tomó lo más importante y se lo calzó al cinturón (optó por dejar el celular que no le entraba en el bolsillo y le pesaba demasiado para el poco uso que podría llegar a darle), se miró al espejo o al cuadro o sus manos:
- Es hora.
Laureano abrió la puerta para atravesar su comarca y salir al mundo.
(Por el Ilustre Desconocido)
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Pequeñas peripecias de Laureano en el mundo
Grandes Gritos del Rock (XXIII) - La planta power
El otro día iba en el auto y en la radio (www.fmlatribu.com) arrancó una canción de lo más potente y entonces me quedé escuchando a ver qué era y de repente empieza a cantar una dama muy violenta y todo se fundía en un concierto de furia y rock. Se trataba de los muchachos de Eruca Sativa, banda cordobesa que parece que la tiene atada. Es un power-trío formado por dos señoritas y un señor. Lo que tocan no tiene nombre.
Acá les dejo una especie de samba-rock que incluye unos gritos muy afiatados que merecían ganarse un lugar en esta sección.
Está claro que esta chica grita muy bien.
Coordenadas:
Para descargar
Responsable: Lula Bertoldi
Obra: Amor ausente
Frase: (Variaciones varias)
Momento: 4:50 > 5:38
¡Que grite el rock!
Acá les dejo una especie de samba-rock que incluye unos gritos muy afiatados que merecían ganarse un lugar en esta sección.
Está claro que esta chica grita muy bien.
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Responsable: Lula Bertoldi
Obra: Amor ausente
Frase: (Variaciones varias)
Momento: 4:50 > 5:38
¡Que grite el rock!
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Grandes Gritos del Rock
Grandes Gritos del Rock (XXII) - El árbol lunático
¡Miren cómo saltan y rebotan estos muchachos de Haedo! Y sus gritos en un dialecto incomprensible para los mortales nos hacen sospechar los más oscuros mensajes satánicos. Otra de las bandas moldeadas y exprimidas por Santaolalla; hoy en día les cantan a los floggers y al Facebook, pero en su momento tenían mucho para decir.
Oigamos esta hermosa canción dedicada a la luna. La luna que baila y maquilla el baile. Esta luna fiestera que gusta de las piñatas y los ponches del color de la noche. Un autista mira un cotillón, un aroma que quiebra en dos el patio, el otoño huraño y la sarna del perro... Y esta canción cansada cuya letra nada dice.
Olvidemos los little dreams y abracemos a esta luna parrandera y ansiosa.
Coordenadas:
Para descargar
Responsable: Edu Schmidt
Obra: Luna
Frase: "¡¡¡¡CO SA DE WA SE CO IOOOOOOOOWWWWWWWEEEEEEEIIIIIIIIIIII!!!!"
Momento: 4:38 > 4:47
¡Que grite el rock!
Oigamos esta hermosa canción dedicada a la luna. La luna que baila y maquilla el baile. Esta luna fiestera que gusta de las piñatas y los ponches del color de la noche. Un autista mira un cotillón, un aroma que quiebra en dos el patio, el otoño huraño y la sarna del perro... Y esta canción cansada cuya letra nada dice.
Olvidemos los little dreams y abracemos a esta luna parrandera y ansiosa.
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Responsable: Edu Schmidt
Obra: Luna
Frase: "¡¡¡¡CO SA DE WA SE CO IOOOOOOOOWWWWWWWEEEEEEEIIIIIIIIIIII!!!!"
Momento: 4:38 > 4:47
¡Que grite el rock!
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La matemática hace mal - HOY: "Un hotel increíble", Fascículo 3
Los días transcurrían plácidos en el hotel infinito. Los huéspedes se solazaban entre los verdes prados incesantes, buscaban tomos en la Biblioteca de Babel y agujas en pajares interminables. Pero un día la desgracia se apeó en la puerta...
Doña Desgracia Morales, representante de la Asociación de Hoteleros Universales Agremiados Holísticamente Únicos (AHU-AHU), bajó de su corcel galáctico con ademán urgente. Se acomodó los grilos, gargajeó de colmillo, se arregló la melena y, pitándose un faso, rumbió pal hotel.
- Como representante de las infinitas agencias turísticas agremiadas en mi Asociación, vengo a solicitar hospedaje para infinitos turistas que han contratado a las infinitas agencias.
Al conserje se le frunció el moño.
- ¿... Eso cómo sería?-, alcanzó a balbucear.
- Infinitos número de infinitos-, respondió Desgracia mientras se abanicaba con su diploma de doctorado en matemática aplicada.
- Pero el hotel está lleno-, intentó escapar el conserje.
- Vamos...-, agitó la Doña. El conserje no era difícil de convencer.
- ¿Hay chinos?-, alcanzó a preguntar, al borde del llanto.
- Tantos, que sólo ellos llenarían el hotel.
El conserje se paró sobre el mostrador de la recepción y, rasgando sus vestiduras, profirió un alarido que parecía evocatorio. Luego, tomó el micrófono y se comunicó solamente con las habitaciones cuyo número fuera primo (p distinto de 1) o alguna potencia de estos (p^n), pidiéndoles que elevaran al cuadrado el número de habitación en la que se encontraban ((p^n)^2) y se cambiaran a esa habitación. Entonces asignó a cada una de las infinitas agencias un número primo (distinto de 1) y a cada uno de los turistas de cada una de las agencias un número impar (t), de manera que la habitación de cada uno de los turistas se calculaba tomando el número primo de su agencia (p) y elevándolo al número que les tocó dentro de su agencia (t), lo que da p^t.
Siendo que existen infinitos números primos e infinitos números impares, fácilmente logró el sabio conserje hospedar a un número infinito de infinitos huéspedes en el famoso hotel que nuestra atención ha absorbido durante tantas deshoras laborales.
Horas después, el conserje tomó el micrófono y anunció a todas las habitaciones: "Sólo soy un hombre".
.....................................
Ñoñalejas:
- Infinito por infinito es igual a infinito.
- Los chinos ocupan el mismo espacio que los cristianos.
- Escribir esto lleva más de tres semanas.
Doña Desgracia Morales, representante de la Asociación de Hoteleros Universales Agremiados Holísticamente Únicos (AHU-AHU), bajó de su corcel galáctico con ademán urgente. Se acomodó los grilos, gargajeó de colmillo, se arregló la melena y, pitándose un faso, rumbió pal hotel.
- Como representante de las infinitas agencias turísticas agremiadas en mi Asociación, vengo a solicitar hospedaje para infinitos turistas que han contratado a las infinitas agencias.
Al conserje se le frunció el moño.
- ¿... Eso cómo sería?-, alcanzó a balbucear.
- Infinitos número de infinitos-, respondió Desgracia mientras se abanicaba con su diploma de doctorado en matemática aplicada.
- Pero el hotel está lleno-, intentó escapar el conserje.
- Vamos...-, agitó la Doña. El conserje no era difícil de convencer.
- ¿Hay chinos?-, alcanzó a preguntar, al borde del llanto.
- Tantos, que sólo ellos llenarían el hotel.
El conserje se paró sobre el mostrador de la recepción y, rasgando sus vestiduras, profirió un alarido que parecía evocatorio. Luego, tomó el micrófono y se comunicó solamente con las habitaciones cuyo número fuera primo (p distinto de 1) o alguna potencia de estos (p^n), pidiéndoles que elevaran al cuadrado el número de habitación en la que se encontraban ((p^n)^2) y se cambiaran a esa habitación. Entonces asignó a cada una de las infinitas agencias un número primo (distinto de 1) y a cada uno de los turistas de cada una de las agencias un número impar (t), de manera que la habitación de cada uno de los turistas se calculaba tomando el número primo de su agencia (p) y elevándolo al número que les tocó dentro de su agencia (t), lo que da p^t.
Siendo que existen infinitos números primos e infinitos números impares, fácilmente logró el sabio conserje hospedar a un número infinito de infinitos huéspedes en el famoso hotel que nuestra atención ha absorbido durante tantas deshoras laborales.
Horas después, el conserje tomó el micrófono y anunció a todas las habitaciones: "Sólo soy un hombre".
.....................................
Ñoñalejas:
- Infinito por infinito es igual a infinito.
- Los chinos ocupan el mismo espacio que los cristianos.
- Escribir esto lleva más de tres semanas.
(Por Nico)
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¡Nazi! ¡Uruguaya!
"¡Me ha tratado de nazi, pero no es la primera vez! Otra vez me trató de abanderada de los uruguayos... Estoy acostumbrada...", dijo al borde de las lágrimas la senadora Negre de Alonso, refiriéndose a los dichos del senador Pichetto.
(2:20 > 2:26, no vale la pena escuchar el resto, pero sí verla llorar al final, muy cómico)
El triunfo del amor arranca lágrimas condenadas de amargura, lágrimas con sabor a poder que se apaga, que se diluye entre las masas que se besan y aman sin pedirle permiso a aquel dios virgen y retrógrado. Pero también desata la alegría de sentir la libertad.
(2:20 > 2:26, no vale la pena escuchar el resto, pero sí verla llorar al final, muy cómico)
El triunfo del amor arranca lágrimas condenadas de amargura, lágrimas con sabor a poder que se apaga, que se diluye entre las masas que se besan y aman sin pedirle permiso a aquel dios virgen y retrógrado. Pero también desata la alegría de sentir la libertad.
(Por Nico)
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Grandes Gritos del Rock (XXI) - La reina de las voces
Furiosas lentejuelas negras que encandilan reflectores; una silueta ajustada y provocativa que se contornea y fluye en sinigual amalgama de luz y sonido; dientes como centinelas de un tesoro, como antesala del milagro; un puño apretado en dirección al cielo, ofrendando el don que acaso desde lo alto le fue otorgado. La soberana británica que no era británica sino asiática y tercermundista; voz de voces desde los estragos del imperio.
Sus elecciones siempre fueron llamativas. Eligió un polémico nombre para la banda, sin miedo de ser acusado de homosexual. Eligió componer una rapsodia que fue la más hermosa y extensa pieza de rock de la historia. Eligió un nombre que no era de él, pero no renegó de sus raíces. Eligió coronarse reina en vivo, ante millares de ojos que no podían parar de aplaudir. Eligió ser diferente cuando serlo implicaba ser señalado y morir. Eligió ser el mejor cuando había muchos mejores. Y el destino eligió que no fuera inglés cuando todos eran ingleses; el mejor de todos los tiempos, y no era inglés.
Farrokh Bomi Bulsara nació en la India los años '40, cuando todavía se arrastraba bajo las armas de la Corona Británica. Casi 30 años después era Freddie Mercury y su recuerdo sería indeleble. Falleció en Londres a los 45 años. La voz más hermosa del rock nunca había estudiado canto.
Pero quería cantar, y algo de eso sabía...
"You can be anything you want to be
Just turn yourself into anything
you think that you could ever be"

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Responsable: Freddie Mercury
Obra: Innuendo
Frase: "'Till the eeeeeeend of tiiiimeee!"
Momento: 6:10 > 6:13
¡Que grite el rock!
Sus elecciones siempre fueron llamativas. Eligió un polémico nombre para la banda, sin miedo de ser acusado de homosexual. Eligió componer una rapsodia que fue la más hermosa y extensa pieza de rock de la historia. Eligió un nombre que no era de él, pero no renegó de sus raíces. Eligió coronarse reina en vivo, ante millares de ojos que no podían parar de aplaudir. Eligió ser diferente cuando serlo implicaba ser señalado y morir. Eligió ser el mejor cuando había muchos mejores. Y el destino eligió que no fuera inglés cuando todos eran ingleses; el mejor de todos los tiempos, y no era inglés.
Farrokh Bomi Bulsara nació en la India los años '40, cuando todavía se arrastraba bajo las armas de la Corona Británica. Casi 30 años después era Freddie Mercury y su recuerdo sería indeleble. Falleció en Londres a los 45 años. La voz más hermosa del rock nunca había estudiado canto.
Pero quería cantar, y algo de eso sabía...
"You can be anything you want to be
Just turn yourself into anything
you think that you could ever be"

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Responsable: Freddie Mercury
Obra: Innuendo
Frase: "'Till the eeeeeeend of tiiiimeee!"
Momento: 6:10 > 6:13
¡Que grite el rock!
(Por Nico)
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Grandes Gritos del Rock
La matemática hace mal - HOY: "Un hotel increíble", Fascículo 2
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SOLICITADA AL PÚBLICO
La Redacción solicita a los infinitos visitantes que dejen de nombrar a Paenza porque se nos va a materializar y ahí quién lo para.
Muchas gracias.
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Y un día llegó al hotel infinito el dueño de una famosa agencia de turismo. Estaba desahuciado. Llamó al conserje mientras se aflojaba la corbata en gesto de ahogo.
- Son millones... ¡Millones de millones!-, balbució.
- ¿Eh?-, respondió el conserje.
- Infinitos... Infinitos huéspedes quieren hospedarse aquí. Ya les expliqué que el hotel está completo, pero no quieren entender.
- Bueno, cálmese, ¿hay chinos?
- ¡Muchísimos! ¡Le diría que infinitos!
- ¿Pero hay más chinos que cristianos?
- Hay infinitos chinos e infinitos cristianos. Pero los chinos son muchísimos más.
- Entiendo. Déjeme ver cómo lo solucionamos.
El conserje se enfrentaba a un problema magno: ¿cómo alojar infinitos huéspedes en un hotel infinito, pero lleno de infinitos huéspedes? Era muy pillo, muy pillo este señor. Así que tomó el micrófono que lo conectaba a las infinitas habitaciones e hizo el siguiente anuncio: "Su atención, por favor. Siendo que ha arribado un contingente de infinitas personas, incluyendo infinitos chinos, es necesario que se relocalicen. Cada huésped deberá trasladarse a la habitación con el número que surge de multiplicar por dos el número de su habitación actual".
De esta manera, el habitante de la habitación 1 pasó a la 2, el de la 5, a la 10, el de la 123, a la 246, etcétera. Así quedaron ocupadas las infinitas habitaciones pares, por lo que las impares quedaron libres (cualquier multiplicación por dos da como resultado un número par). Entonces el conserje ubicó a los infinitos nuevos huéspedes en las infinitas habitaciones impares y el problema fue resuelto.
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Ñoñalejas:
- Infinito más infinito es igual a infinito.
- Hay tantos números pares como números, pues ambos conjuntos son infinitos.
SOLICITADA AL PÚBLICO
La Redacción solicita a los infinitos visitantes que dejen de nombrar a Paenza porque se nos va a materializar y ahí quién lo para.
Muchas gracias.
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Y un día llegó al hotel infinito el dueño de una famosa agencia de turismo. Estaba desahuciado. Llamó al conserje mientras se aflojaba la corbata en gesto de ahogo.
- Son millones... ¡Millones de millones!-, balbució.
- ¿Eh?-, respondió el conserje.
- Infinitos... Infinitos huéspedes quieren hospedarse aquí. Ya les expliqué que el hotel está completo, pero no quieren entender.
- Bueno, cálmese, ¿hay chinos?
- ¡Muchísimos! ¡Le diría que infinitos!
- ¿Pero hay más chinos que cristianos?
- Hay infinitos chinos e infinitos cristianos. Pero los chinos son muchísimos más.
- Entiendo. Déjeme ver cómo lo solucionamos.
El conserje se enfrentaba a un problema magno: ¿cómo alojar infinitos huéspedes en un hotel infinito, pero lleno de infinitos huéspedes? Era muy pillo, muy pillo este señor. Así que tomó el micrófono que lo conectaba a las infinitas habitaciones e hizo el siguiente anuncio: "Su atención, por favor. Siendo que ha arribado un contingente de infinitas personas, incluyendo infinitos chinos, es necesario que se relocalicen. Cada huésped deberá trasladarse a la habitación con el número que surge de multiplicar por dos el número de su habitación actual".
De esta manera, el habitante de la habitación 1 pasó a la 2, el de la 5, a la 10, el de la 123, a la 246, etcétera. Así quedaron ocupadas las infinitas habitaciones pares, por lo que las impares quedaron libres (cualquier multiplicación por dos da como resultado un número par). Entonces el conserje ubicó a los infinitos nuevos huéspedes en las infinitas habitaciones impares y el problema fue resuelto.
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Ñoñalejas:
- Infinito más infinito es igual a infinito.
- Hay tantos números pares como números, pues ambos conjuntos son infinitos.
(Por Nico)
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La matemática hace mal - HOY: "Un hotel increíble", Fascículo 1
Había en aquellos tiempos un hotel en el espacio intergaláctico. Era un hotel colosal, con infinitas habitaciones. Un día, el hotel estaba lleno de infinitos huéspedes. La condición para hospedarse en el peculiar hotel inagotable era cambiarse de habitación cada vez que lo solicitara el conserje. Llegó entonces un viajero cósmico, que se presentó a la recepción: - ¡Ea! Que soy un viajero cósmico y deseo morada -, dijo.
- El hotel está lleno -, respondió el conserje.
- No me dejés tirado -, replicó el viajero.
- Veré qué puedo hacer -, dijo el conserje terminándose una empanada de pollo a las finas hierbas.
¿Cómo hacer para alojar un huésped más en un hotel infinito, repleto de infinitos huéspedes?
El conserje no era logi. Mediante un micrófono comunicó a todos los infinitos huéspedes que se trasladaran a la habitación que tuviera el mismo número que la actual más uno. Es decir, el huésped de la habitación 1 iría a la 2, el de la 2, a la 3, el de la 124, a la 125 y así sucesivamente. Entonces, la habitación 1 quedó libre y allí pudo alojarse el nuevo viajero.
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Moraleja ñoña:
Infinito más uno es igual a infinito.
(Por Nico)
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La matemática hace mal - HOY: "La Biblioteca de Babel", Parte 2
Entonces tuve una epifanía en Punta del Diablo. Balanceábame yo plácidamente en una hamaca paraguaya y meditaba acerca del cuento, de la biblioteca, de la cantidad de libros, de Borges. Una charla con mi compañera me había abierto los ojos a una nueva forma de entender el relato, mucho más sencilla, mucho más profunda. Y así concluí que la primera solución que di, la de los cálculos, era incompleta, absurda e innecesaria, típica de un ingeniero. Intenté olvidar todo y recomenzar; llegué a algo bastante más interesante y cercano, supongo, a lo que el autor del cuento pretendía.
Hete aquí, despiadado lector, mi segunda y definitiva solución al problema:
Observación sobre "La Biblioteca de Babel", de J. L. Borges
(o "Pequeña Refutación del Cálculo Matemático")
El número de libros que resulta de la biblioteca ideada por Borges es arbitrario (25 ^ 1.312.000). Esto es así porque las cifras que describe el autor también lo son (410 páginas, 40 líneas, 80 caracteres, 25 símbolos). Pensando en el tema, resulta claro que a mayor capacidad de los libros, mayor la cantidad de libros que resultaría. Es decir, si los libros fueran más gruesos, deberían ser muchísimos más para agotar todas las combinaciones posibles. Notar esta curiosidad me llevó a pensar lo contrario: a libros más pequeños, menor cantidad de libros necesarios para completar la biblioteca. Entonces si los libros fueran de 10 páginas, bastarían 25 ^ 32.000 volúmenes para registrar todo lo que puede escribirse. Siendo que el número de libros resultantes en la biblioteca de Borges es arbitrario, modificar las cifras no modificaría el resultado final, que es una biblioteca que contiene todo lo que puede escribirse con los símbolos dados. Además, el hecho de que los libros tengan un tamaño más limitado tampoco trae problemas en cuanto a la registración de textos más grandes, pues ocuparían tantos volúmenes como fuera necesario (esto también sucedería en la biblioteca de Borges); o sea que al reducir el tamaño de los libros y, por consiguiente, su cantidad, seguiríamos teniendo registradas las mismas combinaciones que en la biblioteca de Borges. Ahora bien, al llevar esta idea al extremo (práctica matemática habitual), nos encontramos con lo siguiente: si en cada libro cupiera un único caracter, bastarían 25 libros para completar la biblioteca. Siguiendo la línea de pensamiento, esta biblioteca de 25 libros con un caracter diferente cada uno sería análoga en contenido a la biblioteca de Borges y a la de libros de 10 páginas, y entonces podríamos tener encima de una mesa lo que antes ocupaba millones de millones de Universos de espacio.
En conclusión, Borges utiliza algo que entendemos como un "artificio matemático" para explicar la noción de infinito y las cuestiones de los transfinitos. Lo interesante es que su biblioteca de Babel tiene exactamente la misma utilidad (o inutilidad) que la nuestra de 25 volúmenes. Navegar su biblioteca es tan vago como navegar las letras del alfabeto; la información que contiene en sí esa biblioteca es la misma que contiene el conjunto de símbolos utilizados, o sea, ninguna. En todo caso, es como dice Borges: la biblioteca es ilimitada y periódica, sin importar su tamaño, tal como lo es lo que podemos escribir con sus símbolos. Esto sería para Borges una alegoría del Universo, que nombra desde la primera oración del relato.
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(La biblioteca infinita se escribe en un renglón; el Universo cabe en la mochila de cualquier niño.)
Hete aquí, despiadado lector, mi segunda y definitiva solución al problema:
Observación sobre "La Biblioteca de Babel", de J. L. Borges
(o "Pequeña Refutación del Cálculo Matemático")
El número de libros que resulta de la biblioteca ideada por Borges es arbitrario (25 ^ 1.312.000). Esto es así porque las cifras que describe el autor también lo son (410 páginas, 40 líneas, 80 caracteres, 25 símbolos). Pensando en el tema, resulta claro que a mayor capacidad de los libros, mayor la cantidad de libros que resultaría. Es decir, si los libros fueran más gruesos, deberían ser muchísimos más para agotar todas las combinaciones posibles. Notar esta curiosidad me llevó a pensar lo contrario: a libros más pequeños, menor cantidad de libros necesarios para completar la biblioteca. Entonces si los libros fueran de 10 páginas, bastarían 25 ^ 32.000 volúmenes para registrar todo lo que puede escribirse. Siendo que el número de libros resultantes en la biblioteca de Borges es arbitrario, modificar las cifras no modificaría el resultado final, que es una biblioteca que contiene todo lo que puede escribirse con los símbolos dados. Además, el hecho de que los libros tengan un tamaño más limitado tampoco trae problemas en cuanto a la registración de textos más grandes, pues ocuparían tantos volúmenes como fuera necesario (esto también sucedería en la biblioteca de Borges); o sea que al reducir el tamaño de los libros y, por consiguiente, su cantidad, seguiríamos teniendo registradas las mismas combinaciones que en la biblioteca de Borges. Ahora bien, al llevar esta idea al extremo (práctica matemática habitual), nos encontramos con lo siguiente: si en cada libro cupiera un único caracter, bastarían 25 libros para completar la biblioteca. Siguiendo la línea de pensamiento, esta biblioteca de 25 libros con un caracter diferente cada uno sería análoga en contenido a la biblioteca de Borges y a la de libros de 10 páginas, y entonces podríamos tener encima de una mesa lo que antes ocupaba millones de millones de Universos de espacio.
En conclusión, Borges utiliza algo que entendemos como un "artificio matemático" para explicar la noción de infinito y las cuestiones de los transfinitos. Lo interesante es que su biblioteca de Babel tiene exactamente la misma utilidad (o inutilidad) que la nuestra de 25 volúmenes. Navegar su biblioteca es tan vago como navegar las letras del alfabeto; la información que contiene en sí esa biblioteca es la misma que contiene el conjunto de símbolos utilizados, o sea, ninguna. En todo caso, es como dice Borges: la biblioteca es ilimitada y periódica, sin importar su tamaño, tal como lo es lo que podemos escribir con sus símbolos. Esto sería para Borges una alegoría del Universo, que nombra desde la primera oración del relato.
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(La biblioteca infinita se escribe en un renglón; el Universo cabe en la mochila de cualquier niño.)
(Por Nico)
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