
- Entonces, ¿la angustia existencial termina siendo un aliciente del progreso tecnológico?
- No, el avance medicinal debería serlo. Alcanzame el blíster...
- ¿Éste?
- No, el del primer cajón, al lado de las pastillitas azules. Pero no llores, mientras haiga chinos habrá medicina alternativa.
- Si... Los chinos... Menos mal...
- Pasame un vasito con agua. Y recordá que el chino fomenta la revolución auténtica y la alegría.
- Y los caramelos.
- Porque odian la moneda como elemento de dominación económica y bolsillística.
- Pero...
- ¡Sht! No me salgas con lo de los bondis, por favor te lo pido.
- ¿Y vos?
- Nunca fui una chuchería.
- ¿Puro desengaño?
- Era un desengaño hasta como desengaño. Sentime, no puede ser un desengaño lo que nunca prometió ser nada. Yo, sin embargo, lo era.
- Qué te parió...
- Ehp...
- ¿Volverán los buitres de la retórica?
- Si, pero disfrazados de vendedores; la economía de mercado es su nueva estrategia. Armate uno, tanto hablar de chinos... Pero hoy yo no te acompaño, ya es hora del último desengaño.
Y bebiendo lentamente el pequeño vaso con agua, devolvió su alma al diablo.
(Por el CORECRIN, publicación póstuma, de la mano con La Resistance)
