"¡Me ha tratado de nazi, pero no es la primera vez! Otra vez me trató de abanderada de los uruguayos... Estoy acostumbrada...", dijo al borde de las lágrimas la senadora Negre de Alonso, refiriéndose a los dichos del senador Pichetto.
(2:20 > 2:26, no vale la pena escuchar el resto, pero sí verla llorar al final, muy cómico)
El triunfo del amor arranca lágrimas condenadas de amargura, lágrimas con sabor a poder que se apaga, que se diluye entre las masas que se besan y aman sin pedirle permiso a aquel dios virgen y retrógrado. Pero también desata la alegría de sentir la libertad.
Furiosas lentejuelas negras que encandilan reflectores; una silueta ajustada y provocativa que se contornea y fluye en sinigual amalgama de luz y sonido; dientes como centinelas de un tesoro, como antesala del milagro; un puño apretado en dirección al cielo, ofrendando el don que acaso desde lo alto le fue otorgado. La soberana británica que no era británica sino asiática y tercermundista; voz de voces desde los estragos del imperio.
Sus elecciones siempre fueron llamativas. Eligió un polémico nombre para la banda, sin miedo de ser acusado de homosexual. Eligió componer una rapsodia que fue la más hermosa y extensa pieza de rock de la historia. Eligió un nombre que no era de él, pero no renegó de sus raíces. Eligió coronarse reina en vivo, ante millares de ojos que no podían parar de aplaudir. Eligió ser diferente cuando serlo implicaba ser señalado y morir. Eligió ser el mejor cuando había muchos mejores. Y el destino eligió que no fuera inglés cuando todos eran ingleses; el mejor de todos los tiempos, y no era inglés.
Farrokh Bomi Bulsara nació en la India los años '40, cuando todavía se arrastraba bajo las armas de la Corona Británica. Casi 30 años después era Freddie Mercury y su recuerdo sería indeleble. Falleció en Londres a los 45 años. La voz más hermosa del rock nunca había estudiado canto.
Pero quería cantar, y algo de eso sabía...
"You can be anything you want to be Just turn yourself into anything you think that you could ever be"
----------------------------------------------------------------------------------------- SOLICITADA AL PÚBLICO La Redacción solicita a los infinitos visitantes que dejen de nombrar a Paenza porque se nos va a materializar y ahí quién lo para. Muchas gracias. ----------------------------------------------------------------------------------------- Y un día llegó al hotel infinito el dueño de una famosa agencia de turismo. Estaba desahuciado. Llamó al conserje mientras se aflojaba la corbata en gesto de ahogo.
- Son millones... ¡Millones de millones!-, balbució. - ¿Eh?-, respondió el conserje. - Infinitos... Infinitos huéspedes quieren hospedarse aquí. Ya les expliqué que el hotel está completo, pero no quieren entender. - Bueno, cálmese, ¿hay chinos? - ¡Muchísimos! ¡Le diría que infinitos! - ¿Pero hay más chinos que cristianos? - Hay infinitos chinos e infinitos cristianos. Pero los chinos son muchísimos más. - Entiendo. Déjeme ver cómo lo solucionamos.
El conserje se enfrentaba a un problema magno: ¿cómo alojar infinitos huéspedes en un hotel infinito, pero lleno de infinitos huéspedes? Era muy pillo, muy pillo este señor. Así que tomó el micrófono que lo conectaba a las infinitas habitaciones e hizo el siguiente anuncio: "Su atención, por favor. Siendo que ha arribado un contingente de infinitas personas, incluyendo infinitos chinos, es necesario que se relocalicen. Cada huésped deberá trasladarse a la habitación con el número que surge de multiplicar por dos el número de su habitación actual".
De esta manera, el habitante de la habitación 1 pasó a la 2, el de la 5, a la 10, el de la 123, a la 246, etcétera. Así quedaron ocupadas las infinitas habitaciones pares, por lo que las impares quedaron libres (cualquier multiplicación por dos da como resultado un número par). Entonces el conserje ubicó a los infinitos nuevos huéspedes en las infinitas habitaciones impares y el problema fue resuelto.
.....................................
Ñoñalejas: - Infinito más infinito es igual a infinito. - Hay tantos números pares como números, pues ambos conjuntos son infinitos.